Más allá del entretenimiento, estas fiestas reafirmaron que el Orgullo en Puerto Rico no se queda en la calle
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio Álvarez, Pride Society Magazine
Tras la vibrante Parada del Orgullo en San Juan, la ciudad se transformó en una explosión de diversidad, celebración y resistencia con múltiples after parties que homenajearon la pluralidad del amor y la alegría queer. El domingo 22 de junio, varios espacios se llenaron de música, arte y cuerpos libres, ofreciendo experiencias únicas para distintos gustos dentro de la comunidad. Aquí reseño alguno de ellos, la noche y el cansancio de la caminata no me dio para visitar los demás.
El que primero comenzó fue en Veranda Rooftop, frente al Hotel La Concha, ofreció una alternativa diurna con la “Queer Rooftop Party”, una fiesta que unió música, arte drag y activismo. Lo recaudado benefició a Waves Ahead Puerto Rico, una organización que trabaja por el bienestar de personas LGBT+ mayores. Entre buena música, vistas espectaculares y una audiencia diversa, este evento resaltó por su mensaje solidario.


Luego, en Macarena Meet, el “Espuma Glow Party” ofreció una experiencia multisensorial con zonas de música electrónica, reguetón y tropical. La fiesta, que incluyó acceso a piscina, espuma, luces fluorescentes y bailarines, destacó por su energía juvenil y su apuesta por la diversión sin etiquetas. Desde temprano estuvo bien lleno y la música de DJ Xtasys puso a bailar a todos.
En Ladybug, la noche se vistió de lentejuelas con el cumpleaños de Desire Cardoza, una figura emblemática del transformismo local. Fue un evento cargado de nostalgia, talento y cariño, donde las Divas Old Schools se unieron en un homenaje lleno de humor, empoderamiento y belleza.










Ya entrada la noche en El Purgatorio Bear Bar en Santurce, la noche tomó un giro sensual y festivo con la “San Juan After Pride Party”, animado por DJ Charlie Rivera y una oferta accesible de bebidas. Fue una velada que reunió a un público variado, con una fuerte presencia de la comunidad bear, celebrando la libertad y el orgullo con fuerza.




Finalmente, en Kweens Klub, la fantasía alcanzó nuevas alturas con “PrideLand”, una fiesta visualmente impactante que cerró la noche con cascadas digitales, efectos de luces y happy hour. Fue el broche de oro para quienes quisieron seguir celebrando hasta entrada la madrugada. Con la inigualable animación de la Dragayasa Monique.
Más allá del entretenimiento, estas fiestas reafirmaron que el Orgullo en Puerto Rico no se queda en la calle: también se baila, se canta, se transforma y se vive con fuerza cada noche.
